El bendito legado del Capitán Veneno.

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No voy a ser yo el que descubra todo lo que Juan Carlos Aragón ha aportado al mundo de la comparsa tanto en lo literario como en lo musical,  y sobre todo ideológicamente hablando, pero siempre me mantuve en la idea de que Juan Carlos Aragón fue un excelente comparsista y un irrepetible chirigotero y si la faceta como comparsista me hizo tenerlo como uno de los autores más interesantes y transgresores de la modalidad, su faceta como chirigotero me parece aún mas extraordinaria si cabe ya que creo que el giro que consigue darle a la chirigota es mucho mayor que el que le da a la comparsa.

Anteriormente a Juan Carlos Aragón ya existía en el Carnaval de Cádiz desde hace muchos años el carácter sinvergüenza en la chirigota, Fletilla y sobre todo “El Carota” fueron los grandes pioneros de este arte. Del mismo modo y posteriormente a estas dos figuras Paco Rosado y el Gómez nos trajeron el estilo callejero a las tablas con chirigotas como “Los cruzados mágicos”, “Los llaveros solitarios” o “Los Cubatas”. Juan Carlos supo traernos otra vertiente más personal y característica, la chirigota canalla y por qué no llamarla la chirigota “quinqui”, aquella que nunca estuvo hecha para gustar a un jurado ni si quiera para gustar al público, más bien era aquella chirigota que no dejaba de ser una extensión del  Juan Carlos Aragón más puro y autentico, lleno de imperfecciones y de fisuras que a la vez nos hacían darnos cuenta de que cada una de ellas encerraban esa chulería y ese descaro que tanto incomodaba y que a su vez era tan brillante del propio Juan Carlos.

Si entendemos cada obra de cada autor como una extensión del propio creador, toda su etapa chirigotera, sobre todo la inicial es lo que a mi parecer define más su personalidad tan compleja.

“Un Peasso coro”, “Los tintos de verano”, “Las ruinas romanas “o su ultima chirigota “El Chele Vara”, sirven como ejemplo de ese estilo en el que Juan Carlos fue pionero definido como “La chirigota canalla”, ese que hoy en día tanto nos gusta y tan esencial vemos en chirigotas como la Juanlu Cascana, chirigota claramente influenciada por Juan Carlos Aragón.

De sus chirigotas son muchas cosas positivas las que pueden sacarse más allá de este estilo tan personal del que estábamos hablando. Sobre todo me quedo con dos que lo convierten en un autor de chirigotas irrepetible, su música y sus cuplés que lo hacen ser uno de los mejores cupleteros que ha dado el Carnaval de Cádiz. De hecho me mantengo en la idea de que la crisis que el Carnaval de Cádiz lleva teniendo desde hace un tiempo con respecto al cuplé, esta que solo es salvada por Jose Antonio Vera Luque, coincide cuando Juan Carlos deja de escribir chirigotas.

La famosa tanda de cuplés de “Un peasso coro”, el cuplé de el vino y el de La Torre de Preferencia, los cuplés de “Los tintos de verano”, “Kadi City” ,”Las ruinas romanas” y sobre todo los de “Los Yesterday” la que bajo mi punto de vista es la mejor agrupación que ha hecho. Estos cuplés seguidos de otros que podemos seguir citando, son verdaderas obras de arte que nos hacen recordar esos cuplés que nos ofrecen las chirigotas callejeras cada carnaval, sin filtros y sin anestesia, como deben de ser los cuplés, llenos de esa poca vergüenza, picaresca y picardía que un cuplé siempre tiene que llevar. Al fin y al cabo los mejores cuplés son aquellos que hablan de todo aquello que tanto nos hace reír y tanto corte nos da decir, y si en el aparece un nabo o un chocho ni te quiero contar.

De la misma forma que supo darle al cuplé gaditano ese enfoque tan extraordinario, supo darle al pasodoble chirigotero un estilo musical único con el que consiguió que muchos autores de carnaval tomasen un nuevo rumbo a la hora de hacer pasodobles de chirigotas, tanto en lo musical como en lo escrito ya que con chirigotas como “Las ruinas romanas” y sobre todo “Los Yesterday” Juan Carlos rompió los moldes del pasodoble chirigotero dándole un carácter más reivindicativo y transgresor y musicalmente hablando abrió una ventana melódica que iba mucho más allá del 3×4 clásico.

Resulta más que curioso que solo conste un primer premio en su etapa chirigotera, pero sus chirigotas, muchas de ellas cajonazos históricos, forman parte de la historia de esta fiesta de la misma forma que muchas de sus letras más representativas y más recordadas pertenecen a comparsas que no obtuvieron una buena posición en el concurso.

Hasta su última etapa con “La Gaditanissima” y “El Chele Vara”, Juan Carlos nos ha demostrado ser un autor que iba mucho más allá del propio Carnaval de Cádiz tanto en lo escrito como en lo musical, donde siempre ha intentado que en su estilo tan propio de hacer carnaval no dejen de verse sus influencias poéticas de Rubén Darío, Mario Benedetti y la literatura hispanoamericana  y musicales de cantautores como Silvio Rodríguez, Sabina o Dylan, el Rock Andaluz de Triana o la influencia musical de Latino América que se vio reflejada en comparsas como “Araka la Kana”.

De alguna manera Juan Carlos ha sabido influenciarse de varios estilos y referencias musicales y poéticas hasta tal punto de empaparse de ellas para lograr crear un estilo propio y con ello ofrecer al Carnaval de Cádiz un infinito abanico literario  en el que además de la más pura poesía siempre nos ha conseguido traer transgresión y tratarnos cualquier aspecto de la vida ya sea la amistad, la muerte, la soledad, la madre, la abuela, el hijo que nace o las adiciones de la forma más personal que se pueda llegar a escribir, ya que en todas y cada una de las letras que Juan Carlos ha dejado en la memoria, el ha estado allí y lo que nos ha contado es alguno de los estados por los que ha pasado en su espinosa y complicada vida.

En el aspecto musical, escénico y lo que viene a ser la obra completa, siempre ha conseguido traernos algo diferente y único, aunque eso conllevase un importante riesgo. Ejemplo más claro para definir esto que estoy diciendo que “La Serenissima” no puede existir, solo Juan Carlos es capaz de atreverse a llevar esta comparsa al concurso y triunfar con ella.

Un interminable legado de letras y versos que forman parte de la alta literatura gaditana, un sin fin de músicas y melodías que quedan en la memoria sonora de la fiesta y un constante árbol del que brota cultura y tendencia que se iniciase en sus primeras chirigotas y se fue extendiendo en sus comparsas.

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La silenciosa despedida del Capitán.

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A veces, en mis ratos libres suelo ver entrevistas a ciertos autores del Carnaval de Cádiz, de esa forma consigo acercarme más ellos y conocerlos más allá de lo que vienen a ser sus obras de carnaval. Curiosamente la última entrevista que vi fue a Juan Carlos Aragón, una entrevista que ya había visto anteriormente pero que volví a ver de nuevo tras aquellos días en el que no se paraba de rumorear y especular con esa enfermedad que finalmente ha terminado con su vida.

En ella Juan Carlos hablaba de lo que ha supuesto en todo este tiempo las redes sociales en el mundo del carnaval, hablaba de aquellos usuarios que no tienen ningún respeto hacia la privacidad de las obras filtrándolas mucho antes de que estas se estrenen en el teatro, ya sean sus letras o los tipos. Hablaba de cómo el pasacalles de camino al Gran Teatro Falla se iba a terminar extinguiendo por el mero hecho de que algún que otro sinvergüenza publicaba la foto del tipo en las redes con el fin de que una vez que las cortinas del teatro se abriesen para estrenar la obra , todo el mundo ya supiese el tipo de dicha agrupación.

Lo último que hemos visto es como algunos se atreven incluso a hablar sin ningún tipo de escrúpulos ni respeto por la privacidad y el dolor de los familiares, sobre el estado de salud e incluso la vida de una persona que además de ser un icono y todo un símbolo, ante todo es persona, con todo lo que ello conlleva.

Todo empezó con un audio de WhatsApp de un conocido comparsista que demostró tener menos luces que el tocador de Stevie Wonder en el que hablaba del delicado estado de salud de Juan Carlos Aragón, en muy poco tiempo el audio se extendía como la pólvora por toda la geografía andaluza, hasta a mi me llego dicho audio. Nadie puede llegar a pensar que se esté especulando y vertiendo bulos sobre algo tan delicado como la enfermedad de un ser humano pero tengo que decir que al no dar crédito de lo que estaba escuchando creí que era una obra de mala fe del ser humano o que realmente se estaba exagerando con el tema y la que la gravedad no era tanta como se estaba hablando; ojalá hubiese acertado con ello.

Los días pasaban y las redes no paraban de disparar noticias, hasta que un día movido por mi preocupación del tema tuve la oportunidad de hablar con un ex componente de las comparsas de Juan Carlos con el cual tengo contacto y me confirmo la trágica noticia de su enfermedad y las pocas esperanzas que existían de que pudiese recuperarse; aquel día caí roto.

Desde aquel día, tanto José Antonio como yo decidimos que aun teniendo información total del asunto, desde nuestro blog y nuestras redes sociales, no íbamos a dedicar ni una sola palabra a hablar sobre este tema y que nos quedaríamos esperando a un desenlace que sinceramente no esperábamos que fuese a ocurrir tan pronto.

Entendíamos que aquellos que realmente sienten a Juan Carlos como parte de su vida, como es nuestro caso, tendrían que respetar su enfermedad, el trascurso de ella, el respeto a su familia y como decíamos al principio de esta entrada, el respeto que el propio Juan Carlos tenía sobre su privacidad, esa que muchos no han respetado, esa que desde el mismo día de su muerte, el Capitán ha preservado de una forma más que elegante y estilosa, sin querer hacer ni un solo gesto de gallardía y protagonismo hacia su trágico final, y marchándose de este mundo sin hacer más ruido que aquel que el resto de mundo ha querido hacer en torno a su figura.

Así era Juan Carlos Aragón Becerra, ese ser políticamente incorrecto, incomodo  e imprevisible que jamás le dio la gana de hacer las cosas de la manera que el mundo tenía establecido para ello, aquel mundo que en tantas ocasiones supo señalar con su pluma sabiendo  decir como nadie aquello de “Hasta aquí hemos llegado”.

De la forma más silenciosa, humilde y correcta en la que un capitán abandona su barco, hasta para morirse fue imprevisible y lo hizo como a él le dio la gana, haciéndonos ver el mismo día de su última despedida, la inmensa admiración que despierta en muchas personas, incluso no allegadas a él. Cabe destacar la inmensa generosidad demostrada por su familia al aceptar la propuesta del Ayuntamiento de Cádiz y su alcalde, que supieron estar a la altura del momento, privándose así de la privacidad e intimidad que dicho momento requiere, y entendiendo que eran muchas las personas que necesitaban de alguna manera poder despedirse de él.

 Se marchó aquel que consiguió levantar las conciencias, la rebeldía y el sentido crítico de toda una generación que incluso sin gustarle jamás el Carnaval de Cádiz despertó con alguna de sus letras.

Se nos marchó el hombre, el compañero, el profesor de filosofía, el escritor, el autor, el indomable rebelde, el canalla, el arquitecto de palabras, el músico loco, el azote de los poderosos, el hippie, el condenado, el ángel caído, el revolucionario, uno de los grandes poetas del sur de España pero con ello nace el mito, la leyenda y un icono tan irrepetible como eterno.

Agrupaciones históricas “Robots” 1983

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En la modalidad de la comparsa, aquella que más pasiones levanta y la que más ha ido evolucionando con el paso de los años, en cada una de sus décadas vividas, siempre han existido comparsas que han marcado la década por ser aquellas que rompieron la tendencia y el estilo que la modalidad iba llevando hasta ese mismo instante o por traer tipos o ideas que llevaban un riesgo importante, ya que podían ser plus de éxito o una suma al fracaso.

Este aspecto se da en la comparsa desde que Paco Alba la inventase, de hecho la creación de esta como nueva modalidad del concurso no se debe a otra cosa que a los constantes cambios y avances musicales que Paco Alba hacia año tras año, agrupaciones como “Los Sarracenos”, “Los fígaros” o “Los fabulistas” donde Paco Alba introducía por primera vez la guitarra  eléctrica en el repertorio de una agrupación gaditana, nos hacen entender que la comparsa desde su creación en 1960, siempre estuvo acompañada de la vanguardia y de la innovación.

La década de los 80, bajo mi punto de vista la década de oro de la comparsa, estuvo marcada por grandes comparsas, que entran dentro de las más destacadas de la historia del Carnaval de Cádiz, pero tres de ellas destacan por ser innovadoras con el estilo que por aquel entonces estaba establecido, por innovar, por ser valientes y por marcar un antes y un después en el estilo de la modalidad, esas tres comparsas son “Robot”, “España la nueva” y “Soldaditos”, hoy os hablaremos de la primera de ellas, “Robot” de Joaquín Quiñones y Aurelio del Real.

Aquella dupla ya había conseguido gloria el año anterior con “Dioses del Olimpo”, una extraordinaria comparsa, pero tras aquel primer premio había que llevar algo diferente, algo nuevo, algo que rompiera los moldes de la comparsa, algo que significara una autentica revolución en el concurso, y así fue.

Se presentaba esa comparsa con un grupo de hombres vestidos de robot, con un casco futurista, una especie de panel con una botonera, luces y un amasijo de cables en el pecho, todo de color plateado, unos guantes del mismo color, al igual que las botas. De fondo un rotulo que iría indicando la pieza que irían cantando.

El tipo visualmente caló desde el primer momento aunque como siempre ocurrió y sigue ocurriendo, no tardaron en salir detractores de ese tipo, esa idea y ese estilo innovador, aunque ya se sabe, aquello que termina triunfando no puede llegar a hacerlo si no tiene detrás un incomodo grupo de detractores.

La comparsa salió bordada, un estupendo repertorio de principio a fin  en la que cabe destacar pasodobles como “Con un saludo” dedicado a la comparsa del Puerto de Santa María o “Hay un balcón en el Mentidero”, ese hermoso pasodoble dedicado a Gitanilla del Carmelo, hermosas letras acompañadas por una excelente música compuesta por Aurelio del Real.

La comparsa no pudo llevarse aquel disputado primer premio con “Agua clara” de Antonio Martín, otra extraordinaria comparsa. El jurado premio más aquel año el gaditanismo y la sencillez que tenía la comparsa de Antonio Martín y valoró menos aquel derroche de innovación y evolución que trajo la comparsa de Joaquín Quiñones. Cualquiera de las dos pudo haber ganado aquel año, pero aunque la vencedora fuese la comparsa de Antonio Martín, aquel tipo tan innovador y aquel estilo tan fresco la convirtieron en la agrupación de aquel año, aquella de la que la gente no paraba de hablar durante toda el Carnaval de Cádiz de 1983, ya que como dice el inicio de su popurrí, “Yo robot, fruto de la evolución”.

“El test de sal”. Francisco Jesús Aragón Roca.

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Hoy nuestro protagonista es un gran chirigotero, aunque este año debutó en la modalidad de la comparsa.

Francisco Jesús Aragón Roca debuta en la fiesta en el año 1997 como componente de la chirigota juvenil “¡Vaya marcha!”, semifinalista juvenil de aquel año.

Pero fue en el año 2000 cuando Francisco debuta como autor y director de la chirigota juvenil “4-3-2-1-0 Carnaval ´ 99” ganando el cuarto premio de la categoría. La misma suerte corrió al año siguiente con la chirigota juvenil “Los diavolos” de la que volvió a ser letrista de la misma y donde coincide con Sergio Guillén Bancalero.

Su debut en la categoría de adultos es en 2002 de la mano de Juanma Romero Bey, aquella chirigota se llamó “Los Grimpis de Cádiz” y no pudo pasar de la fase preliminar. En aquella chirigota coincidiría con más de un componente con los que estuvo en aquellas chirigotas de Antonio Pedro Serrano “El Canijo” que  tanta gloria consiguiesen en el concurso.

Al siguiente año la chirigota dio un importante salto de calidad y con “Los Poperos” consiguieron ser semifinalistas del concurso, una vez más de mano de Juanma Romero Bey.

Llega 2004 y el grupo por primera vez toma la autoría de Antonio Pedro Serrano “El Canijo”, aquel año la chirigota se llamó “Actión Cadix (Contra la maldad y el vicio, 24 horas a su servicio)”, una chirigota que fue semifinalista de aquel año, dejando muy buenas sensaciones en aquel concurso y sirviendo de antesala al pelotazo del año 2005. Ese mismo año Francisco es autor de la chirigota “A fuego lento (Los pollos)” que se queda la última de aquel concurso teniendo una actuación bastante desafortunada.

Llega 2005 y aquel grupo liderado por “El Canijo” de Carmona consigue hacerse con el primer premio, dando un autentico pelotazo desde el primer día.  Ese mismo año junto a Manuel Sevilla Pecci que sería el encargado de la música, Francisco llevaría la letra de la chirigota “Los Premomá”, que volvió a quedarse en la fase preliminar.

Aquel primer premio supondría el inicio de una extraordinaria trayectoria de “El Canijo” en el COAC, en la que Francisco Jesús Aragón Roca es pieza fundamental del grupo en el que podemos observar que a pesar de haber sufrido algún que otro cambio con el paso de los años, Francisco Jesús ha sido una pieza inamovible en las chirigotas de “El Canijo” con el que ha estado 14 años consiguiendo cinco finales y tres primeros premios : “Los que salimos por gusto” en 2005, “Los Juan Palomez”  en 2007 y “Ricas y maduras” en 2011 y varios cajonazos bastante sonados.

En 2018 sería la última vez que saliese en la chirigota de Antonio Pedro Serrano “El canijo” consiguiendo el tercer premio con “¡Que caló!”.

Este mismo año tras hacerse público que “El canijo” dejaría de escribir a su chirigota para iniciar un nuevo proyecto siendo el letrista del coro de Julio Pardo, Francisco Jesús Aragón Roca se vincula a la comparsa de los hermanos Márquez Mateos “Los Carapapas” que consigue hacerse con el tercer premio con la comparsa “El Marqués de Cádiz”.

Desde aquí volvemos a darles las gracias por colaborar con nuestro blog y os dejamos su test.

 1¿Cuál es tu comparsa favorita?

 “Los Templarios”

2¿Cuál es tu chirigota favorita?

“Los rockeros de la puebla en concierto” (siempre quise salir ahí)

3¿Cuál es tu coro favorito?

 No tengo Coro favorito

4¿Cuál es tu cuarteto favorito?

 Le tengo especial cariño a “Tres Notas Musicales”

5¿Cuál es tu autor favorito?

 No tengo autor favorito, cada uno me aporta algo.

6¿Cuál es la mejor agrupación en la que hayas salido o hayas sido autor?

 “Los Juan Palomez  yo te lo guiso y tú me lo comes”

7¿Cuál es tu músico favorito?

 Lo mismo me pasa que con el autor, todos me aportan algo.

8 ¿Cuál es la mejor década del Carnaval de Cádiz?

La de los 90 es la que más me ha marcado.

9¿Cuál es tu letra favorita?

 Final de popurrí de “Las divinas de la muerte”

10 ¿Cuál es el momento más bonito que has vivido en el Carnaval de Cádiz?

Una vísperas de Reyes, cuando toda la agrupación me preparó una noche de Reyes con regalos de todos mis compañeros de chirigota, inolvidable.

El martes que viene os traeremos el test de Daniel Cerejido “Chicho”.

Nuestra cultura, la de todos.

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Puede que ese espíritu posesivo que nos caracteriza se deba a que realmente sepamos que en el fondo nada de lo que nos rodea es nuestro. Ni nuestra casa, ni nuestro coche, ni nuestro barrio, ni nuestra ciudad, ni nuestro país, nada, absolutamente nada es realmente nuestro, ni nuestra vida, ni nuestra libertad (Si es que realmente existe), ni si quiera eso nos pertenece y mucho menos somos dueños de nuestra cultura y de cualquier expresión de arte.

En España, ese país donde la ignorancia es patrimonio del pueblo y en Andalucía donde en este aspecto jugamos la Champions, somos muy dados a defender “Lo nuestro” como si verdaderamente así lo fuese, como si fuéramos dueños de aquello y tuviésemos derecho a determinar como debe y no debe ser, quien puede y quien no puede participar de ello y quien tiene derecho a disfrutarlo y quién no. La Feria de Abril para los sevillanos, La Macarena pa los macarenos, la viña para los viñeros y el Carnaval de Cádiz para los gaditanos, conceptos que no solo ponen barreras a la cultuta y al arte, también suponen un freno a que nuestra cultura no avance y no se extienda a todo el mundo. Conceptos que demuestran tener una infinita ignorancia y falta de cultura importante ya que ni la feria de Sevilla es de procedencia sevillana ya que fue un Catalán quien la trajo a Sevilla, ni el Carnaval de Cádiz es de Cádiz ya que su procedencia es del Carnaval Genovés, ya  fueron los mercantes genoveses los que trajeron el Carnaval, así que ni nuestras fiestas más típicas son totalmente nuestras, como para ir fanfarroneando de lo que es nuestro y solo de nosotros.

Soy sevillano, desde que nací y el salón de mi casa tengo un cuadro del  puente de Triana y otro de La Caleta y puedo tener más videos, archivos, libros y discos de Carnaval que  muchos de los que viven en La Plaza de la Cruz Verde y siento, amo, respeto y entiendo el Carnaval de Cádiz de una forma más que especial a pesar de no ser gaditano, siento que vivo su cultura como si  hubiese nacido allí y si algún gaditano sintiese lo mismo de mi ciudad y de mi cultura créenme que aquello que sentiría sería orgullo y satisfacción.

Me gusta la Feria de Abril, no mucho más que el Carnaval de Cádiz, quien me conoce sabe que no miento, pero disfruto su semana y me gusta empaparme de la cultura de mi ciudad en esa semana de la misma forma que me encanta que gente de todos los lugares de Andalucía, España y el mundo vengan a mi feria, a pesar de tener que reconocer que existen muy pocas alternativas para la gente que viene de afuera. Quizás este aspecto debería de cambiar con el fin de hacer de nuestra feria un lugar más acogedor para aquel que no sea sevillano.

El acercar nuestras fiestas al resto del mundo es acercarlos a nuestra cultura y a nosotros mismos y eso es un aspecto más que fundamental.

Personalmente me siento más que orgulloso de ver como gente de fuera de mi ciudad viene a Sevilla  en feria o en Semana Santa  y no solo disfrutan de las cosas de mi ciudad, también son parte activa de mi ciudad y de sus fiestas.

“Sal Marina”  nos demostró hace muchos años que se le puede cantar a Sevilla dejando un repertorio de exquisitas sevillanas siendo de Sanlúcar de Barrameda, La Banda de música del Liceo de Moguer, La Banda de música del maestro Julián Cerdán de Sanlúcar de Barrameda, la Agrupación Musical de La Pasión de Linares, La Banda de cornetas y tambores de Paso y Esperanza de Málaga, La Banda de cornetas y tambores del Nazareno de Huelva  o la Banda de cornetas y tambores del Rosario de Cádiz llevan ya bastante tiempo tocando detrás de los pasos de Sevilla, siendo parte activa de nuestra Semana Santa.

Este año me sentí más que orgulloso al ver como el coro más laureado de la historia del Carnaval de Cádiz cantaba a la Virgen de La Esperanza de Triana a su entrada en el templo protagonizando un momento que ya forma parte de los grandes momentos de la Semana Santa sevillana.

Sería más que estúpido que alguien se pronunciase en contra de todo esto, exclamando que las sevillanas deberían de ser para grupos de Sevilla y que gente como “Sal Marina” deberían de cantarle a Sanlúcar de Barrameda o que es una verdadera vergüenza que tengan que venir bandas de fuera de nuestra ciudad a tocar a nuestros pasos, como si aquí no hubiese bandas, y que decir de que a la entrada de la Esperanza de Triana en lugar de estar cantándole la salve marinera el coro de la Hermandad del Rocío de Triana (Que existe), lo esté haciendo el coro de Julio Pardo, más de Cádiz que la piedra ostionera, estos gaditanos van a terminar cargándose la Semana Santa de Sevilla.

Pues señores, tan estúpido suena esto como el leer y escuchar a más de un ceporro gaditano decir que los sevillanos nos estamos cargando el Carnaval de Cádiz por el simple hecho que el numero de agrupaciones que se presentan cada año procedentes de Sevilla y su provincia aumenta considerablemente, así como la calidad de estas. Muchas de estas exclamaciones son pronunciadas por miembros de agrupaciones de bastante renombre en Cádiz, de hecho mi compañero José Antonio y yo no hace mucho tuvimos que leer comentarios de algún chirigotero y de algún que otro comparsista de dos agrupaciones finalistas de este año, entre los que se encontraban joyitas como “Aquí lo que sobran son los sevillanos” “Irse a llorar al Cristo” o “Aquí no volváis más” de hecho tenemos hasta las capturas de los comentarios pero como tenemos el doble de educación que ellos hemos decidido desbloquearlos de toda red social y no darles más protagonismo del que ansían. Por cierto dicho sea de paso, luego cuando vienen a Fibes o a cualquier actuación a Sevilla, son los que más pelotean y más suelen decir que si Sevilla tal y que si Sevilla cual… para comérselos. Pues bien por culpa de energúmenos como estos, nuestra cultura se estanca y no progresa como es debido y de pasar a ser una expresión de arte para todo el mundo, pasa a estar estancada en el mismo lugar de siempre.

Que un grupo de sevillanas de fuera de Sevilla forme parte de la banda sonora de mi ciudad, que mas de una banda forastera llene de sones las calles de Sevilla en Semana Santa o que el coro de Julio Pardo cante a la Esperanza de Triana en su entrada solo hace dejar más claro lo grande que es Sevilla, lo grande que es su Semana Santa y lo grande que es su cultura, de la misma forma que el hecho de que una chirigota de Santoña llegue hasta cuartos de final del concurso, la cantidad de agrupaciones que se presentan de fuera de Cádiz e incluso de fuera de Andalucía o el hecho de que una agrupación de Sevilla llegue a la final y sea seria candidata a ganar el primer premio solo hace engrandecer a la cultura gaditana y al Carnaval de Cádiz como fiesta, porque si la gente de fuera quiere ser partícipe de nuestra cultura, eso es  señal de que esta es grande, importante y posee una riqueza artística que merece ser disfrutada por todo aquel que tenga la suerte de poder hacerlo.

Quizás el día en el que los gaditanos tengan una visión más global de Cádiz y de su cultura, Cádiz sea más de lo que es, Cádiz sea lo que debe ser, Cádiz sea esa ciudad donde su exquisita e interminable cultura se extienda a todos y cada uno de los rincones de este mundo, convirtiéndola en una de las ciudades más importantes del mundo.

 

Coplas históricas “Paseaba apuraillo” (Los llaveros solitarios) 1984

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En una de las entradas que escribí ya hace un tiempo, comenté la manera que tuve de conocer Cádiz mucho antes de que mis ojos pudiesen contemplarla por primera vez, sus calles, su esencia, su cultura y su idiosincrasia, sin llegar a estar presente en la perla de occidente. La manera no fue otra que pasear por sus calles a través de las coplas de carnaval, cada una de ellas, esas que te hablaban de Cádiz, esas que siempre suelen ser las que más me gustan, me trasportaban a cada rincón de la tacita de plata.

Coplas a Cádiz hay muchas, de numerosos autores y modalidades, pero pocas como las que hoy se presentan en este apartado de “Coplas históricas”. “Paseaba apuraillo”, uno de los grandes pasodobles de la historia del Carnaval de Cádiz, obra de Paco Rosado; José Manuel Gomez, Emilio Rosado Rodríguez y “Caracol”, correspondiente a la chirigota “Los llaveros solitarios”, indiscutible primer premio de 1984 y uno de los grandes pelotazos de la modalidad de la chirigota en toda su historia.

El pasodoble nos habla de cómo un señor le pregunta por el barrio de La Viña y este le va guiando a través de los olores propios que te acompañan camino al barrio. Los olores de las Flores de la Plaza de las flores, el olor a churros del puesto de “La guapa” situado en la Calle Libertad, torciendo a la derecha para llegar a la Plaza de la Cruz Verde donde huele a carnaval, pasar por sus callejones oliendo a escollera hasta que el aroma de cangrejos le diga que ya está en el barrio de La Viña.

La chirigota de Paco Rosado y Gómez, tras aquel pelotazo de 1982 con “Los cruzados mágicos” y ese segundo premio con “Los cegatos con botas” ya habían sentado cátedra en el Carnaval de Cádiz a través de excelentes repertorios donde sobre todo destacaban sus popurrís. Aquel año fue aquel pasodoble lo que realmente destacó de aquel repertorio. Personalmente lo considero uno de los piropos más bien traídos a Cádiz, y no por la sencillez de la letra, más bien porque de una forma tan natural, sabe plasmar como nadie la pura esencia de Cádiz y su cultura a través de sus aromas, y eso es realmente maravilloso.

 

Paseaba apuraillo,
sin un duro en el bolsillo,
una tarde como otra
y se acerca un caballero,
de corbata y de sombrero,
por la calle la pelota,
por la Viña preguntaba,
mientras yo lo aligeraba,
y le dije sonriendo:
mire usted que no hay cosa más sencilla,
si sigue a su naricilla ella se lo ira diciendo.
La rosa, fresca del día,
le irán llevando con mil amores,
derecho por Compañía,
ay que alegría Plaza las flores,
los churros le irán guiando,
calle abajito de la libertad,
tuerza a la derecha buscando la plaza la cruz verde,
donde el sentido se pierde,
que ya huele a carnaval,
por los callejones se irán oliendo las escolleras,
tire usted pa donde quiera,
que la aroma del cangrejo le ira diciendo
que esta es la Viña la capital del mar.

Paco Rosado y José Manuel Gómez “Los llaveros solitarios” 1984

El Capitán Veneno y el premio Baluarte del carnaval


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Aún recuerdo perfectamente el momento y sitio exacto donde conocí el nombre de Juan Carlos Aragón. Fue haciendo senderismo con el que era en ese momento mi grupo scout. Tendría unos 15 o 16 años, y uno de los métodos que utilizábamos para no caer en la pesadumbre del cansancio, era la de no parar de hablar, del tema que fuera. Pero sin duda alguna a mí lo que más me gustaba era cantar con mi grupo de amigos por esos paisajes impresionantes que nos brindaba la naturaleza, y los momentos tan especiales que se vivían desde la simpleza más enriquecedora.

Recuerdo que un responsable comenzó a cantar algo que yo nunca había escuchado del repetido repertorio que solíamos hacer. Me quede escuchando porque cómo empezaba esa “canción” me resultaba extravagante a la par que graciosa, para luego dejarme escuchar una parte ya no tan graciosa pero que hizo que me viniera arriba y me quedara con una sensación máxima de romanticismo en mi interior inexplicable. Acababa de escuchar un pasodoble de carnaval de Cádiz, “Cuando en una pasarela” de un tal Juan Carlos Aragón y de una chirigota suya, “Los Yesterday”. Fue escucharlo y pedirle a mi responsable que cantara más sobre eso.

“Los Yesterday”, que gran descubrimiento para ese chaval de 15 años, la influencia de esa persona con las obras que había creado le daban un refugio donde sentirse libre, querer sentirse reflejado, y sin duda alguna de lo que más ganas le daban a ese quinceañero, era de luchar en una época de pura rebeldía.

Yo antes solo conocía en esa época al “Selu” siendo mi autor favorito, pero sin duda alguna fue Juan Carlos el que me abrió camino en esto del mundo del carnaval gaditano para yo querer comenzar a investigar mucho más, y que me comenzara a gustar una modalidad que nunca le había dado mucha oportunidad como la comparsa. Sería por la edad o yo que sé, que no me gustaban las comparsas, solo escuchaba chirigotas del Selu y de Juan Carlos Aragón, hasta que un día me dio por querer conocer más, de la que estaba comenzando a ser una de mis pasiones, el carnaval de Cádiz.

Me encantaba ver la libertad que se tenía, creía que era imposible poder cantar a lo que quisieras, pero claro no había normas en realidad, solo lo que los carnavaleros quisieran hacer, respetando siempre la idiosincrasia del propio carnaval gaditano; y que una fiesta de mi pueblo fuera así me dejaba pensando en la realidad tan bonita que podemos construir y conseguir si se apuesta por la cultura. Pero claro esto necesita a personas valientes y con talento y que estén dispuestas a luchar por ello.

Para mí Juan Carlos Aragón es un claro ejemplo de este tipo de personas, necesarias en el carnaval de Cádiz. El premio del Baluarte del Carnaval está más que justificado si tenemos en cuenta la aportación de este autor al carnaval, un gran palmarés lo avalan y ponerme aquí a explicar la justificación de ese premio no tiene sentido, solo tendrían que ponerse a escuchar y ver las obras que ha compuesto este hombre para darse cuenta de ello.

Para mí, cómo él mismo escribiese con “Los Panteras” ese histórico pasodoble a Camarón, no hacía falta que le dieran el premio, él ya lo tenía. Lo tenía porque la influencia que ha podido ejercer sobre mí y sobre muchas personas no se puede medir con premios; lo que ha hecho y le queda por hacer tiene un valor incalculable, que la fiesta del pueblo sea y siga siendo del pueblo es gracias a personas cómo él, que una fiesta cultural cómo el carnaval este más viva que nunca y tenga tanta repercusión en la época en la que vivimos es gracias a personas cómo él. El responsable de que gente cómo yo le dé un sentido más bonito a la vida, más romántico, más canalla; y sobre todo por hacerme ver que el mundo puede ser un poco mejor cuando lo que marca el norte de tus creaciones y acciones es el corazón.