El origen del COAC.

La censura 

Hace unas semanas, anunciamos a través de nuestro blog una nueva incorporación, un nuevo miembro que nos aportaría muchísimo a este blog, un enamorado más de esta fiesta que hoy nos deja su primera y brillante entrada.
José Antonio nos cuenta de que manera empezó a reglamentarse el Carnaval de Cádiz hasta convertirse en lo que hoy conocemos como COAC.
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En la siguiente entrada nos disponemos a desgranar un poco lo que se conoce como COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas) de Cai, como no.
Para ello daremos una breve pincelada de cómo comenzó el carnaval a reglamentarse junto con el alcalde que diera paso a dicho acto, de cómo pasó de que hubiese agrupaciones más que nada callejeras y de iniciativa del pueblo de Cádiz a tener que pasar todo el repertorio por el registro de la alcaldía y así comenzar a tener un carnaval “reglamentado”.

Daremos un breve paseo de como la estructura del COAC ha ido evolucionando a lo largo de la historia (su formato más básico vaya) ya que las bases han sido cambiadas demasiadas veces y a lo que vamos es a la actualidad, ya que como se viene viendo son muchas las inquietudes que desde los autores hasta el aficionado de a pie le llevan preguntarse de que manera mejorar el concurso; pero claro aquí ya empieza la primera pregunta: si se entiende carnaval como libertad ¿se estaría haciendo bien en poner unos márgenes, acotar esa libertad? ¿Qué se entiende entonces por Carnaval? ¿Se está haciendo un carnaval a imagen y semejanza, y como mande el concurso, después en la calle? Y lo más importante ¿qué carnaval se quiere?

En este blog ya hablamos de los orígenes del carnaval gaditano, por lo que es importante posicionarnos que lo que vamos hablar aquí es del origen de cómo se comienza a reglamentar éste, incluso antes de llegar a ser concurso.
Pero es importante rememorar los orígenes de este, para saber de qué naturaleza basarnos y de donde beber para entender hasta donde queremos llegar.

Un elemento fundamental del carnaval de Cádiz es que durante que este dura, rompe el orden social, enfrenta a las clases, libera los instintos, y rompe las represiones es una fiesta con valores del pueblo que da rienda suelta a la fantasía y la libertad. Son días en los que se invierte el orden de las cosas, comiendo, bebiendo, ironizando y satirizando a la sociedad y la autoridad.

El Ayuntamiento no reconocía el Carnaval como una fiesta propia hasta que en el año 1861 el alcalde Don Juan Valverde propone que sea el Cabildo el encargado de la organización del Carnaval, para lo que se solicita que en el presupuesto de 1862 se previeran los gastos del Carnaval. Podemos decir que es cuando se comienza a tener un Carnaval “formalizado”.

El controlar y reglamentar tuvo consecuencias beneficiosas para la fiesta: Programación de actos, de bailes, de fuegos de artificios, música.
Las Murgas, con un origen posiblemente espontáneo (un grupo de amigos se reunía para cantar) se va perfeccionando en tanto que de forma paulatina se va uniformando, preparando un repertorio y ensayándolo. Estas Agrupaciones de conjuntos músico vocales que cantan repertorios propios y de marcado carácter gaditano se irán convirtiendo paulatinamente en uno de los ejes del Carnaval de Cádiz, sin olvidar los bailes de máscaras y (sobre todo) la calle como elemento dinamizador de la participación popular.

Las Agrupaciones carnavalescas se desarrollan integrando en sus coplas todos los elementos que hoy perduran: estribillo, crítica política y satírica social.
En 1884 el alcalde Eduardo J. Genovés ordena una mayor vigilancia en las calles e impone que todas las Murgas y Estudiantinas que quieran recorrer la población deberían de proveerse de la correspondiente licencia municipal. Incluso se establecerá la censura previa: cada agrupación debía presentar una instancia dirigida al alcalde indicando nombre, apellidos y direcciones de los componentes, haciéndose responsable el director de la agrupación y un representante. Junto a la instancia se presentaban dos copias de los repertorios que se pensaban cantar por las calles y que en ningún caso deberían atentar contra la moral pública. Revisadas las letras, el Ayuntamiento guardaba una copia y devolvía la otra con su sello, dando el visto bueno al repertorio. La copia sellada debía llevarla el director de la Agrupación y exhibirla ante cualquier autoridad que la requiriese. Pese a tan reglamentada burocracia, raro era el año que alguna agrupación no terminaba en la prevención del Piojito.

genovés_1                                              Eduardo Genovés

A partir de aquí ya podemos ver como se comienza a poner límites a lo que era y es la fiesta del pueblo que siempre había tenido como norte en todo lo que se hacía la libertad.

Es poca la información que hay sobre la estructura de concurso que había desde 1888 a 1906; siendo por ejemplo en el año 1904 el primer premio del concurso de agrupaciones de Cádiz el coro “Desierto” y el segundo para “Los Espejos”y “Rojo verde.” En 1906 sería primero el coro “Los Brujos” y “Los Bohemios”.

En el año 1937, por decreto, el Jefe del Estado, General Franco, abolió el Carnaval, desapareciendo en casi todas las poblaciones españolas. Sin embargo, en Cádiz permaneció latente en el sentir del pueblo. Y en las tiendas de vinos y en los colmados gaditanos de la posguerra no faltaban en el mes de febrero grupos de nostálgicos que se reunían para rememorar y cantar viejas coplas carnavalescas.

En 1948, el gobernador civil Rodríguez de Valcárcel autorizó a que cantara el Coro “La Piñata Gaditana” y a partir de ahí los Coros y Chirigotas salen a la calle con la autorización del Gobernador, fuertemente censurados por la Delegación de Educación Popular y el control callejero del Alcalde. Se insiste en que no puede aparecer por ninguna parte la palabra “Carnaval”.
Un duro golpe ya que si antes ya se estaba frenando la fiesta del pueblo con la riqueza artística y los valores que del pueblo emanaban, ahora directamente el carnaval está prohibido, la antítesis de libertad podríamos decir, lo contrario a lo que se conoce como carnaval.

Así surgen en el año 1950 las Fiestas Típicas Gaditanas, un Carnaval domesticado, descafeinado, pero que en honor a la verdad permitió que la tradición carnavalesca permaneciera en las nuevas generaciones gaditanas.
La estructura a seguir del concurso desde entonces sería: para coros primero, segundo y tercero para las locales de Cádiz capital y las mismas posiciones para las Provinciales.

El mismo formato seguiría con la chirigota, tanto las de la capital como las provinciales.Lo mismo surgiría con la comparsa en 1960 apareciendo una nueva modalidad que traía una nueva forma de cantar y de expresar creada por el autor Paco Alba.

En el año 1973 entra a concurso dentro de las agrupaciones los cuartetos siendo el primer premio de la historia de éste “Don Mendo y los mendas lerendas”.

DON MENDO

Y por fin en el año 1977 se produce la recuperación del Carnaval con su nombre tradicional y a sus fechas de siempre, en el mes de febrero.

A partir de aquí en la siguiente entrada y habiendo comprendido mejor el origen como concurso de agrupaciones y como se empieza a acotar la libertad del pueblo, a hacer lo que se quería en la fiesta por parte de las autoridades gobernantes; haremos un repaso de la estructura del concurso desde 1977 hasta la actualidad y viendo las bases del concurso si coartan o no a las agrupaciones en su derecho de hacer lo que quieran; o si poner límites es necesario para dar a conocer al carnaval ya que al fin y al cabo gracias a eso muchos somos los que no concebimos a cualquier agrupación sin un sentido estructural en su repertorio de presentación, pasodoble cuplé y popurrí (por ejemplo) y como de todo esto el gran peso lo tiene la el formato que el COAC da para hacer a las agrupaciones su forma de expresión del carnaval gaditano.

Por lo que surgen nuevas preguntas: ¿Es ya el carnaval de Cádiz un acotamiento de la libertad por parte de los gobernantes si se está dando a conocer dentro de unas reglas y formas de hacer? ¿Es el modelo de concurso actual el mejor para valorar a las agrupaciones? ¿Quién o quienes deberían de ser los guías de hacia dónde y cómo
debe ser el carnaval gaditano?
En la siguiente parte de nuestra entrada pondremos lo que nosotros pensamos al respecto, junto con las diversas opiniones de autores y dando a conocer un poco las bases del concurso actual.

Escrito por: José Antonio Muñoz Milla.

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